COMER SANOjueves, 12 de enero de 2012
Cuando empieza un nuevo año, con él aumentan los
propósitos para mejorar nuestro cuerpo y mente: adelgazar, hacer deporte o
dejar de fumar se convierten en prioridades y objetivos fundamentales. Va
siendo hora de plantearnos que también es indispensable comer de una forma más sana. Una dieta equilibrada
nos permite reducir y evitar muchas enfermedades, se agiliza la mente y ayuda a
llevar una vida más gratificante y plena. Tienes doce meses para llenarlos de vida
disfrútalos!
La importancia de
desayunar
Comer en las primeras horas de la jornada no sólo beneficia nuestro organismo, sino que es vital para mantener nuestra
mente activa. Numerosos estudios científicos demuestran, por ejemplo, que los
niños que van a la escuela sin desayunar muestran una disminución de su
capacidad física máxima, resistencia al esfuerzo, fuerza muscular, y capacidad
de concentración y aprendizaje.
Cinco comidas al
día
No estamos exagerando. Los nutricionistas recomiendan
realizar entre cuatro y cinco comidas
al día para estar sano y evitar ingestas copiosas. Para ello, es
aconsejable reducir las cantidades en cada una de la toma diaria; es la mejor
forma de mantener una dieta constante y equilibrada. Se recomienda un desayuno generoso a primera hora de la
mañana, tomar algo ligero como una pieza
de fruta a mediodía, una comida
equilibrada, una merienda suave
a media tarde y realizar una cena
ligera. Es importante que por la noche cenemos poca cantidad, ya que la
necesidad de energía es menor. Además, el metabolismo trabaja más despacio,
haciendo las digestiones más pesadas.
2 litros de agua
El agua es fuente de vida: un 60% de nuestro organismo
está compuesto por este elemento. Además, el agua que consumimos trae consigo
otras sustancias vitales, como sales minerales importantísimas en diversos
procesos bioquímicos. Así, al beberla, podemos ingerir magnesio, calcio o
incluso cloro. Es importante beber entre 2 y 3 litros de agua al día, lo que equivale a 8 vasos diarios,
para "reponer" la cantidad de agua que perdemos durante la jornada,
bien sea a través del sudor, la respiración o la orina. La ingesta debe
incrementarse en las siguientes situaciones: ejercicio físico, temperaturas
elevadas, estados febriles, edad avanzada.
4-5 piezas de frutas y verduras
Una dieta
saludable es la que incluye cuatro o
cinco piezas de frutas y verduras al día, que pueden alternarse en el
desayuno, comida y cena. Estos alimentos son ligeros, sanos y ricos en
vitaminas, minerales y antioxidantes. La población española consume unos 500
gr. diarios de media, según datos de la OMS para 2003, de los cuales más de la
mitad corresponden a las frutas.
Nutrientes
Según la Fundación Española de la Nutrición, la dieta
debe cumplir estas tres reglas: variada,
moderada, equilibrada. Las funciones vitales dependen del aporte de
nutrientes, que deben ser administrados en la dieta diaria.
-Hidratos de carbono: se deben ingerir todos los días. El consumo de azúcares y dulces debe ser
moderado.
-Fibra: aunque no es un nutriente energético o plástico, interviene
eficazmente en los procesos digestivos.
-Lípidos: las grasas son básicas en nuestra alimentación... el problema
está en su consumo excesivo. La grasa que contienen los alimentos, y la que
empleamos en su preparación, contribuyen de manera decisiva en su textura,
aroma y palatabilidad. Como medida de preventiva en el desarrollo de
enfermedades cardiovasculares, se recomienda que el contenido de grasa en la
dieta no supere el 30% de las calorías totales ingeridas.
-Proteínas: las necesidades de proteínas son diarias, ya que no se
almacenan. En nuestra alimentación, no sólo carnes, lácteos, pescados y huevos
nos las proporcionan. Los cereales y sus derivados, junto con las legumbres,
tienen un importante papel como fuente de proteínas.
-Vitaminas: Los requerimientos de vitaminas hidrosolubles son casi
diarios, ya que no se almacenan. Las dietas pobres en grasa lo son también en
vitaminas liposolubles. En individuos sanos, una dieta equilibrada es
suficiente para cubrir sus necesidades vitamínicas, siendo innecesarios los
suplementos farmacológicos.
Cómo conseguir una
dieta equilibrada?
Se recomienda el consumo de los siguientes alimentos:
-De 6 a 11
raciones de alimentos del grupo de cereales
(arroz, pasta, pan, prefiriendo los integrales) o patatas.
-De 3 a 5 raciones de verduras y
hortalizas.
-De 2 a 4 raciones de fruta (se
recomienda algún cítrico).
-De 3 a 4 raciones de lácteos (preferiblemente
desnatados).
-De 2 a 3 raciones de carnes o equivalentes; pescados, huevos,
leguminosas. 30 - 40 gr. de grasa, principalmente aceite de oliva o de
semillas.
Claves para Comer Sano:
Variedad y calidad
1. La cantidad de comida debe cubrir
tus exigencias energéticas.
2. Selecciona alimentos de todos los
grupos principales que forman la pirámide nutricional; uno solo no te aporta
los nutrientes que necesitas.
3. Factores como la edad, el sexo y
la actividad física delimitan tu ingestión diaria. Para mantener tu peso tienes
que compensar lo que comes con la energía que gastas.
4. Una dieta normal proporciona 50 a
60 por ciento de energía a través de los hidratos de carbono, 30 por ciento la
obtienes de los lípidos y el 10 o 15 por ciento restante lo aportan las
proteínas.
Come despacio sin engullir. Vigila la cantidad de comida que ingieres con
estos trucos que te damos:
5. Mastica bien y despacio.
6. Levántate de la mesa con el
estómago aún ligero, pero sin apetito.
Come para quitarte el hambre, pero nunca para llenarte.
7. Utiliza platos y cubiertos de
postre o pequeños y déjalos
en la mesa entre un bocado y otro.
8. Come sentado y concéntrate en
todo: olor, sabor y textura.
Mínimo 3, máximo 5
9. Come entre tres veces y cinco
veces al día platos que no sean muy abundantes.
10. Desayuna; incluye alimentos de
estos tres grupos: lácteos, cereales y frutas.
11. Evita “picar” entre comidas.
Sal a comprar con el estómago lleno
12. Para comprar de forma racional,
con la cabeza y sin dejarte llevar por la ansiedad, tienes que ir al
supermercado sin hambre.
13. Acostúmbrate a meter en el
carrito de la compra lo que sea realmente necesario y nutritivo.
Cocina sin grasa y poca sal
14. Evita cocinar con salsas grasas
o grandes cantidades de sal.
Prepara los alimentos en su propio jugo y con aliños ligeros y usa
técnicas sanas, como la cocción al vapor, a la plancha, en microondas,
al horno.
15. Aliña tus platos con aceite de
oliva, aporta sustancias muy beneficiosas.
16. Modifica las recetas para
eliminar grasas saturadas, colesterol, azúcares agregados o con sal.
17. Realza el sabor con especias
para evitar la sal.
Muévete y ejercita tus músculos
18. Realiza actividades diversas
para ejercitar todos
los músculos, incluyendo el corazón.
19. Necesitas ejercicios que te
ayuden a desarrollar
la resistencia cardiovascular, la fuerza muscular
y ósea y, la flexibilidad.
20. Los expertos aconsejan realizar
alrededor de
30 minutos diarios de actividad física moderada,
o más tiempo en días alternos.
Apúntate a la pirámide nutricional
21. Los siguientes alimentos te dan
el marco para una
dieta saludable: pasta, arroz, pan, cereales de granos
entero y enriquecidos, vegetales, frutas, lácteos, carnes
magras, aves, pescado y granos.
22. Reduce el consumo de proteínas
de origen animal
y sustitúyelas por granos o cereales integrales. Sobre
todo, toma menos carnes rojas y más pescados azules.
23. Sustituye la leche entera por la
descremada o la de
soja enriquecida con calcio, y los quesos grasos o curados
por los tiernos.
24. No tomes más de cuatro yemas de
huevo por semana,
puedes superar esta cantidad en el caso de usar sólo las claras.
25. Los vegetales, son la base de tu
alimentación junto a los
cereales y los granos. Selecciona alimentos integrales, ya que
tienen mayor cantidad de fibra y minerales.
26. Todos los días toma al menos dos
piezas de fruta fresca.
27. ¡Toma alcohol con cuidado! No
consumas más de 30 g al día.
Bebe suficiente agua
Cada día tienes que beber la cantidad adecuada de agua, así
aseguras el correcto funcionamiento de tus procesos orgánicos
y, sobre todo, eliminas residuos. Necesitas tomar entre dos a
tres litros al día: una parte la obtienes de los alimentos y la otra
bebiendo líquidos. Pero ¡no te precipites!, esta norma tiene matices.
28. Si consumes agua durante o
después de las comidas disminuyes
el grado de acidez de tu estómago, pero recuerda que esto provoca la
inactivación de las enzimas digestivas; al diluirse pierden eficacia y la
digestión se verá ralentizada.
29. Si sueles tomar bebidas frías
con las comidas o le pone mucho
hielo a la jarra de agua, estás haciendo que la temperatura de tu
estómago baje y como consecuencia la digestión de la comida se
ralentiza más.
30. Si quieres
beneficiarte el doble de las propiedades del agua,
memoriza estos dos consejos: trata de beber en los intervalos de
comida, dos horas después de comer y media hora antes de la
siguiente comida. Bebe uno o dos vasos de agua al levantarte,
así consigues una hidratación óptima, al mismo tiempo que activas
los mecanismos de limpieza del organismo.
Fuente:
eluniversal.com, cocinafacilicimo.com
Admin JMimagen.com